El apóstol Pablo en
Romanos 12:15 dice lo siguiente: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los
que lloran”. Confirma con esto el Apóstol el concepto de solidaridad y de
sentirse identificado con el dolor ajeno. El sentimiento de compasión se ha
asociado a un sentimiento pasivo de lástima o pena ante la desgracia que nos
produce el dolor de otro.
Siempre una situación
difícil viene acompañada de un dolor intenso que es incontenible, que
normalmente genera el llanto y aflora la vulnerabilidad. Por eso Jesús en el
Sermón del Monte toca este tema concerniente a la compasión cuando dice en
Mateo 5:4 “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”.

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